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Título: Una Nueva Mujer
Autor: Cordy
Edad: Todos los públicos
Feedback: Dime siempre lo
que piensas
Distribución: Este fanfic pertenece a Magia en el Campus, si quieres utilizarlo en tu página hazlo mediante un link.
Sumario: Contiene un punto de vista diferente sobre el capítulo, basado exclusivamente en Willow y Tara.
Nota: Esta historia está basada en A New Man, los personajes, nombres, etc... pertenecen a Joss Whedon y sus productores, lo único que he hecho es cogerlos prestados un ratito.
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Willow había pasado dos días enteros pensando en su nueva amiga. Se preguntaba cuánto más habría que esperar para tener noticias de ella. ¿Debía esperar a que llamara? A fin de cuentas, era ella quien había ido a buscarla la primera vez... y la pelirroja acababa de salvar al mundo, otra vez... ¿cuántas iban ya?
Esto es estúpido.., se dijo, y marcó el número de teléfono que había memorizado sin querer. Un tono, dos... ¿debería dejarle un mensaje en el contestador?. Pero antes de poder contestarse oyó a Tara desde el otro lado.
Tara, soy Willow. Estaba en mi habitación y he pensado que a lo mejor no tenías nada que hacer y te gustaría probar un par de hechizos conmigo. Aunque seguramente tendrás que estudiar, porque eso es lo que se hace en la universidad... se estudia. ¿Cómo estás?.
Tara sonreía desde el otro lado de la línea telefónica. No podía creerse que la pelirroja la hubiera llamado... ¡Quiere hacer un hechizo conmigo! la sonrisa se agrandó mucho más, ¡No esa clase de hechizo!, se reprendió poniéndose colorada.
Tara intentó tranquilizarse. Habían quedado después de cenar, era algo inocente... sólo iban a practicar un poco de magia y no tenía por qué estar nerviosa. No es como si fuera una cita o algo... sólo magia. Aún así no pudo evitar limpiar su habitación por tercera vez.
Willow estaba justo delante de su puerta, preguntándose si había
llegado demasiado pronto. Nunca lo sabría si no llamaba primero. Levantó
la mano y a penas le dio tiempo a alcanzar la madera con sus nudillos antes
de que Tara le habriera la puerta.
¡Hola! dijo sorprendida. Tara sonrió y se apartó para que pudiera pasar. Era la primera vez que Will entraba en su habitación y no pudo evitar que sus ojos se volvieran hacia las paredes y se detuvieran en las luces de navidad que rodeaban el cuarto. Bonita decoración, dijo sinceramente. Era una habitación muy oscura, pero se sentía realmente cómoda ahí dentro.
Tara continuaba sonriendo todavía bastante nerviosa. Su habitación no solía recibir visitas, y ella tampoco... En el tiempo que llevaba en la universidad, sólo el chico que se encargaba de las habitaciones del edificio se había pasado por allí, para controlar que todo estuviese en perfecto estado.
Tras unos primeros minutos incomodos, las dos chicas se relajaron y se sentaron en la cama. Willow abrió su bolso y sacó un bote de sal teñida y una rosa roja, y las colocó cerca de la otra para que pudiera observarlas. He encontrado un pequeño hechizo que podríamos intentar, no es nada serio. He traído los ingredientes porque no estaba segura de lo que tenías, dijo la pelirroja. Tara señalo una de las estantería repletas de botes con diferentes tipos de hierbas, sales y arenas. Wow... susurró willow impresionada, ahora me siento un poco ridícula
No a Tara le preocupara que su amiga se sintiera incómoda, la mayoría de esas cosas las compré esta tarde después de que llamaras Se sonrojó al oirse decir aquello y añadió gasté casi todo mi material intentando recuperar mi voz. Y tras eso escondió la cabeza.
Tara trazó un círculo en el suelo, sin percatarse de que la pelirroja no le quitaba ojo de encima. Willow sostenía la rosa nerviosa, 'Lleva un jersey bonito', pensó,'en realidad, es demasiado grande, le quedaría mejor algo más ajustado. Tiene unos pechos preciosos debería... ¡wow! Willow, basta ya!', Willow sacudió la cabeza con fuerza queriendo desterrar aquellos pensamientos. 'Si sigues mirándola así se pondrá nerviosa...'
"Me alegra que quisieras quedar, sé que es tarde.", dijo para evadirse de sus pensamientos.
Me alegro de que llamarás. Las dos chicas se sentaron en el suelo y unieron sus manos, enseguida. Tara cerró los ojos, y Willow no pudo evitar pararse a observarla ahora que la tenía tan cerca.
"Willow..", susurró, "empezár despacio con qué"
La pelirroja dio un respingo, en qué demonios había estado pensando, ni siquiera le había explicado el hechizo. "Es un test de sincronización", dijo, y poco a poco fue explicándole todos los detalles sin perder de vista la sonrisa que se iba agrandando frente a ella. "Debe quedar bonito", finalizó.
Volvieron acoger sus manos hasta que la enrgía de ambos cuerpos quedó unida, concentrada en la rosa que comenzó a elevarse unos centímetros por encima del suelo. Willow abrió los ojos y se encontró de frente con una rubia que sonreía satisfecha. "Ahora viene la parte dificil", susurró. Y volvieron a concentrarse para separar los pétalos de la rosa.
Como una ráfaga de viento frío la unión que habían creado desapareció y la flor comenzó a volar frenéticamente por toda la habitación hasta terminar chamuscada en el suelo. Ninguna de las dos podía explicarse qué había pasado.
"Es cómo si alguien estuviera conjurando algo muy poderoso al mismo tiempo. Eso podría habernos desequilibrado...", susurró Tara. Willow no apartaba la mirada de sus ojo, una vez superado el susto, se había dado cuenta de lo mucho que le quedaba por aprender sobre magia, y hubiera dado cualquier cosa por que esa mujer se lo enseñara... durante el resto de su vida. Eran sentimientos fuertes, demasiado nuevos para darles un nombre, hasta ahora sólo podía admitir lo feliz que estaba al lado de Tara.
La otra bruja la miraba confundida, bajó sus ojos con expresión triste. "Tara? Qué ocurre?". Tara no respondió hasta pasados unos segundos. "Es que...", comenzó, "puede que haya sido yo, ya sabes. Tal vez no tenga tanto poder como tú y nuestras magias no sean compatibles..."
"¡No!", gritó Willow exaltada, sentándose junto a ella en la cama y apoyandole la mano en la rodilla en un intento de reconfortarla. "No digas eso...", dijo más calmada, "Tú viste lo que paso en la lavandería. Aquella máquina la movimos juntas, jamás habría podido hacerlo sin ti". Willow presionó su mano contra la pierna de la otra en un gesto afectivo y sonrió. A Tara le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo y se apartó ligeramente de su amiga, como si al tenerla tan cerca ella pudiera leer sus pensamientos. Willow observó la reacción y apartó la mano, 'Ves? La has molestado...', se dijo.
"Siento que no haya funcionado el hechizo", susurró Tara mientras intentaba olvidar el calor que aún sentía en la pierna. Willow sonrió, intentándo mostrarse optimista mientras decía "Podríamos intentarlo más tarde. Es decir, si no tienes sueño o estás cansada. Quizás dentro de un rato...", de repente recapacitó, eran más de las 12, tenían clase a la mañana siguiente y ella debía volver a su habitación antes que Buffy. Se levantó y buscó su mochila. "Será mejor que lo dejemos para mañana, necesitarás dormir y yo ya he incordiado bastante."
"Q-quedaté, por favor", pronunció la rubia intentando que las palabras le surgieran de un tirón. Se ruborizó al oir su propia voz, Willow la miraba curiosa. "No estoy cansada, y m-m-me g-gust..." No la dejó terminar, volvió a su sitio en la cama con una amplia sonrisa, "O.K.". Tara También sonrió.
En unos minutos ambas estaban tumbadas comodamente en la cama hablando sobre magia y hechizos. "¿Para qué utilizaste una esfera de Tésula?", preguntó Tara intrigada. Willow la miró dubitativa, no sabía cómo había llegado a esa conversación ni hasta dónde podría contarle. La identidad de Buffy debía ser secreta, aunque por otra parte... Buffy ya no era la cazavampiros, oficialmente lo era esa loca psicótica que estaba en coma.
Tara le había retirado la mirada, avergonzada por ser tan curiosa. Will no quería decepcionarla, confiaba en ella. No sabía por qué, pero sabía que no era capaz de ocultarle nada. "Hice un hechizo para ayudar a un amigo...", pensó un momento y continuó hablando, captando de nuevo la atención de la rubia, "bueno, no era exactamente un amigo. Era más bien la clase de persona de la que huyes en la oscuridad, y con un amigo no haces esas cosas... ¿no estoy siendo muy coherente, verdad?"
Tara le mostró media sonrisa y movió su cabeza dándole la razón a su amiga. Los ojos de Willow se abrieron como platos y le respondió con una sonrisa sincera, la sonrisa de la rubia era la más sexy que había visto nunca. Por primera vez no se sintió extraña al reconocer que puiera gustarle algo de otra mujer.
"¿Era tu novio?"
La pregunta sacó a Willow de sus cabilaciones. "¡NO!, ¡no!... yo jamás saldría con un vampiro, no soy esa clase de chicas", Tara sonreía abiertamente mientras oía balbucear a Willow, "Aunque Oz es un hombre lobo, y eso también tiene algo de demonio, pero... pero no es lo mismo, porque Oz venía conmigo a clase por las mañanas y a Angel no le podía dar el sol, además Buffy estaba enamorada de él. Y además Xander le odiaba y él es mi mejor amigo, no podría salir con nadie que no le gustara, aunque a mi no me gustan ninguna de las chicas con las que él sale y nunca lo tiene en cuenta..."
"Willow, respira.", pronunció Tara entre carcajadas, atreviéndose a tocarla por primera vez. Su mano estaba sobre la de la pelirroja, cubriéndola por completo, hasta que Willow se movió y entrelazaron sus dedos. Eran un gesto cariñoso que les provocó una agradable sensación a ambas. "Lo siento", susurró Willow sin apartar la vista de esos enormes ojos azules.
Mantuvieron el silencio durante un momento, sin dejar de mirarse fijamente. Tara pensó que no había nadie como Willow en el mundo, y hubiera dado cualquier cosa por encontrar el valor para besarla, pero sabía que eso la alejaría de ella, y no lo hubiera podido soportar. Además de la atracción que sentía por ella y que iba creciendo día a día, Willow era la mejor amiga que había tenido nunca. Apartó la mirada, estaba segura de que sus propios pensamientos la habían hecho enrojecer. "¿Quien es Oz?", perguntó para cambiar de tema.
"¿Quién?", dijo Willow todavía perdida en la persona que tenía delante. De repente, su mente reconoció el nombre 'Oz!', se dijo, 'no quiero hablarle de Oz a Tara, no quiero que piense que no le he olvidado'.
"Oz es mi... ¡Era!" recapacitó reconociendo su error, "... era mi novio. Se marchó hace un par de meses"
Tara parecía un poco hundida, como si acabaran de confirmarle algo que en realidad no quería saber. Pero era inebitable, ni siquiera debería haberle sorprendido. Decidió afrontarlo antes de que su imaginación le jugara malas pasadas y empezara a tener visiones de ellos dos juntos. ¿Era hombre lobo?, ¿cómo lo conociste?, ¿por qué se fue?... una tormenta de preguntas se escapó de Tara, juntos a la esperanza de ser algo más que amigas. "Lo s-siento... no tienes que contestar si no quieres"
"Esta bien, no pasa nada...", repuso Willow tranquila, y empezó a contarle toda la historia, mostrandose todavía sensible al tema. "Dejó Sunnydale, estaba dispuesto a encontrar una cura a lo del lobo" A estas alturas de la historia, Tara se sentía muy incómoda por haberle preguntado. La relación entre ambos había sido demasiado fuerte, y ahora sabía que nada de lo que ella pudiera ofrecerle podría ser suficiente. Una última pregunta no dejaba de atormentarla.
"¿Todavía le quieres?"
Willow se sobresaltó, cuántas veces se habría hecho ella esa misma pregunta y no había sido capaz de contestarse. Cambió su postura y se acomodó aún más cerca de Tara, con la cabeza sobre su regazo, necesitando sentir el contacto físico, como si eso le diera fuerzas para ser sincera. "No lo sé...", susurró, "Al principio no podía dejar de llorar, luego sentí rabia, hubiera hecho cualquier cosa por olvidarme de él. Ahora está todo muy confuso, aunque últimamente no he pensado en él". 'No desde que te conozco', se dijo. Y se incorporó para mirarla, como si quisiera asegurarse de que aquella chica no era una visión y estaba realmente ahí. Al encontrarla justó en frente y pendiente de ella, sonrió. Tara le devolvió la sonrisa casi por inercia porque todavía intentaba asimilar sus palabras.
'Me encantaría besar esa sonrisa', pensó Willow. Y de golpe volvió a la realidad. 'Besar! Besar a Tara, por qué?'. Se levantó de un salto y se quedó de pie en medio de la habitación ante la sorprendida mirada de Tara. "Será mejor que me vaya...", susurró Willow aterrada. Tara asentía pero no decía nada, parecía que comprendiera su reacción, su miedo. "Está amaneciendo así que ya no habrá vampiros por hay fuera. ¡Buffy debe estar preocupada por mí!, aunque lo más seguro es que esté con Riley", dejó de hablar sólo el tiempo suficiente para cojer aire, "Gracias por el hechizo, ha sido genial, aunque no haya funcionado... ¡pero podríamos repetirlo mañana!"
Tara no le quitaba la vista de encima, continuaba sonriendo, intentando comprender qué era lo que le estaban diciendo. "En fin, buenas noches..." dijo Willow una vez alcanzada la puerta, "Hasta mañana"
Y salió despedida hacia su habitación. Era cierto que cuando el sol empezaba a asomarse los vampiros desaparecían, pero también era cierto que no eran los únicos que podían atacarla. El campus estaba vacío, el cielo todavía oscuro y apenas se oían ruidos, no era el momento ideal para detenerse a pasear. Y sin embargo, no tenía ninguna prisa en volver a la habitación. Había algo que le gritaba que volviera con Tara, pero era una voz que le aterraba más que los monstruos y vampiros que pudiera encontrarse.
Cuando llegó a su habitación se encontró a Buffy profundamente dormida, su cuerpo se agitaba nervioso. Seguramente seguiría entrenando en sueños, o estaría soñando con Riley. Willow frunció el ceño ante sus propios pensamientos y dejó escapar la idea, no quería imaginarse a su amiga en la cama con su novio. 'A qué vienen todos estos pensamientos sobre mujeres', se dijo. 'Willow Rosenberg, ¿acaso te has vuelto lesbiana de golpe?'. Willow aguantó la risa para no despertar a su compañera, pero de pronto la risa se hizo un nudo en su garganta y dejó de respirar, '¿es eso?, ¿por eso me siento atraíada por Tara?'
Se metió en la cama repitiéndose una y otra vez que ella y Tara sólo eran amigas, no había atracción física sólo un profundo cariño hacia la rubia. Lo que sentía debía ser algún tipo de unión mágica entre ellas, pero aquella noche volvió a soñar con ella. Como cada noche desde que la conoció, y cómo cada noche volvió a perderse en sus labios hasta que su despertador la devolvió a la realidad.
"Hey, Willow! ¿Estás bien?", le preguntó Buffy mientras se cepillaba el pelo, "porque pareces algo acalorada". Dejó que su boca se abriera en una amplia sonrisa, "¿Con quién estabas soñando, pequeña bruja?"
"¡¡Con nadie!!, ¡Con nadie!" Su reacción fue rápida, por nada del mundo quería que su mejor amiga averiguara quien la visitaba por la noche. No es que se sintiera avergonzada de Tara, eso jamás, su nueva amiga era la mejor persona que había conocido, y era lista, inteligente, y guapa. Y si de algo tenía que avergonzarse era de no poder confiar en Buffy para contarle lo que le estaba pasando.
Sus pensamientos debían haberse reflejado en su cara porque Buffy se había detenido frente a ella y la sujetaba por el hombro. "Willow", su voz era apenas un susurro, pero reconfortante, "¿Has soñado con Oz? Todavía sigues pensando en él, verdad?"
Willow sonrió, le gustaba que su amiga se preocupase por ella, pero esta vez no podía estar más equivocada. "Por su puesto que sigo pensando en Oz... pero no de la forma que tu crees. Sé que se ha marchado y que antes o después encontraré a alguien". Buffy parecía contenta de oir aquello, necesitaba que su amiga volviera a ser esa chica alegre e ingenua, y sobre todo que se mantuviera alejada de cualquier hechizo que pudiera hacer que se enamorara de Spike. "¿Tienes a alguien en mente?"
Willow no pudo evitar sonrojarse cuando su cerebro deletreo T - A - R- A, y la imagen de la rubia sonriendo llenó su pensamiento, "Nop!", dijo poco convincente y aguantando la sonrisa, "pero cuando aparezca te aseguro que no tendrá nada que ver con Oz. Nada de hombres-lobo o monstruos de ningún otro tipo. Creo que me merezco a alguien normal."
"Te mereces a alguien tan especial como tú", dijo Buffy al tiempo que abrazaba a su amiga bruja. Willow se dejó atrapar por aquel abrazo, sonriendo y sin poder quitarse de la cabeza que ese alguien especial tenía que ser Tara.
"Esta bien!", dijo Willow al salir de la habitación
y camino de la cafetería, "marchando alguien especial para mí.
Oh! Pero NO especial en el sentido de 'me alimento de sangre' o 'tengo pezuñas
en lugar de manos', verdad? Porque si es así, creo que mantenerse soltera
en la Boca del Infierno es una excelente opción..."