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Título: Adiós a todo lo conocido

Autor: Cordy

Edad: NC-18

Feedback: Dime siempre lo que piensas

Distribución: Este fanfic pertenece a Magia en el Campus, si quieres utilizarlo en tu página hazlo mediante un link.

Sumario: Contiene un punto de vista diferente sobre el capítulo, basado exclusivamente en Willow y Tara.

Nota: Esta historia está basada en una escena perdida de Godbye Iowa, los personajes, nombres, etc... pertenecen a Joss Whedon y sus productores, lo único que he hecho es cogerlos prestados un ratito.

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'¿Cómo puedo echarla de menos? Sólo hace un par de horas que la he visto... hace un par de horas estaba en mis brazos. ¡En su cama! ¿¡ Srta. Rosenberg, dónde está su decencia !? ¿Decencia? ¡Ja! Debe estar en algún sitio, junto a mi cordura... ¡oh Dios! No puedo creerme que me haya acostado con ella, ¡dormido con ella! ¿Ella? Una ella... una chica. Es una chica. ¿Significa eso que soy lesbiana? ¡Puaff! ¡Qué va! No puedo ser gay. No... Me gustaba Xander, ¡y Oz! Y... Bueno, en realidad sólo han sido ellos dos. ¡Pero me gustaban mucho! Aunque Xander... si lo pienso fríamente, Xander sólo fue un capricho infantil... Pero a Oz le quería. Nunca me había enamorado antes, él fue el primero en provocarme cosquillas en el estómago, como cuando Tara me mira creyendo que no me doy cuenta... O cuando me besa, pero eso no son cosquillas, es más como un escalofrío que me recorre de pies a cabeza. ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¡Soy lesbiana! Tengo que sentarme...

Relájate Willow... Respira... Xander empieza a mirarte raro.

¿Y si siempre me han gustado las chicas? Recuerdo que lo primero que pensé al ver a Buffy fue lo guapa que era. Pero es Buffy, ¿quién no lo hubiera pensado? Xander también lo pensó y él no es lesbiana... Supongo que eso no ayuda... Tiene que haber algún libro sobre esto. ¡Puede que un manual! Buffy tiene un manual... Tengo que hablar con Buffy. ¡No puedo! Qué le digo "Buffy sal de la cama de tu nuevo novio y ven a aconsejarme como ligar con mi amiga bruja" ¡Genial! Eso dejaría a Sunnydale sin cazavampiros ¿Y pensar que los malos no saben como acabar con ella? Debería esperar, a lo mejor es pasajero. Sí, seguro que es eso. Pasajero... La próxima vez que la vea no habrá besos, ni abrazos, ni... ¡Ni hablar! Necesito que Tara me abrace y me bese tanto como respirar... y ahora mismo respirar se está convirtiendo en un problema... ¡aire! Tengo que contárselo a alguien o acabará conmigo, nunca he sabido mantener secretos. ¿Xander? Es mi mejor amigo y me conoce mejor que nadie... pero yo a él también y me pediría fotos y videos ... Además, no puedo pedirle que acepte a mi novia cuando a mi ni siquiera me gusta la suya. Quizás debería esperar a que lo averigüen solos. ¡Esa es una gran idea!

¿A quién intento engañar? Si ni siquiera me atrevo a presentarles a Tara, cómo demonios van a sospechar nada! Así nunca adivinarán que somos novias. Porque somos novias, no? Quiero decir... nos hemos besado y todo eso - bueno no TODO -, pero no hemos hablado del tema. ¿Debería pedirle que salga conmigo después de haberla besado? Normalmente es el chico el que toma la iniciativa... aunque no creo que esa regla funcione en esta relación. ¿Relación? ¿Pueden tener dos mujeres una relación? Tara me gusta, eso no es extraño, es una mujer preciosa y me hace reír, y me dan ganas de abrazarla cada vez que la veo, pero ¿es amor? No se parece en nada a lo que sentía por Oz... Con Oz todo era normal, cuando no se volvía peludo, claro. Pero sabía que le quería muchísimo. Estoy confundida, no me gusta estar confundida. ¿Por qué tarde un año y medio en acostarme con Oz? Es una pregunta extraña... No creo que pueda esperar tanto tiempo con Tara, sé qué sólo nos hemos besado y ni siquiera hemos empezado la fase de "acostumbrarnos a medio cuerpo denudo" que solía hacer con Oz. Aunque no es como si fuera la primera mujer que viera desnuda... ¡he estado en vestuarios! No quiero sólo besarla. Si antes no me hubiera detenido... ¿Por qué me habrá detenido? Puede que fuéramos muy rápido... ¡A lo mejor es que no se siente atraída por mí! ¿Y si no le gusto? ¿Y si no le gustan las chicas y ahora no quiere volver a verme? No... ella también estaba allí, ha sido cosa de dos... ¿estoy sentada? Necesito sentarme. Ya estoy sentada... sigue respirando, Willow...
Puede que sólo tuviera miedo. Sé que yo lo tenía. Si hubiéramos continuado besándonos qué hubiera pasado?... Bueno, eso lo sé, pero cómo. ¿Qué se hace en esos casos? ¿Cómo hacen dos mujeres el amor? Porque no creo que sean sólo besos, aunque sean tan increíbles como los nuestros... Puedo acariciarla...

¡Genial! Giles acaba de pillarme sonriendo como una estúpida... Dios, que no pregunte!

La idea de las caricias parece buena... ¡A mí me encanta! Pero y si su cuerpo no es cómo el mío. ¡Oh Dios! Necesito un manual. Necesito libros. Información... ¿Dónde está mi ordenador? Debería probar con Google. ¡No! Yahoo es mucho mejor para eso... Como si lo viera!, buscar: "sexo lésbico", "se han encontrado 245.690 entradas, por favor redefina su búsqueda". Quizás debería probar alguna película... ¡Eww! NO! Cuando estuviera con Tara estaría pensando en actrices porno... ¡eww! Quizás haya libros sobre el tema en la biblioteca, ¡oh! ¡oh! ¡¡La Alianza Lésbica! Puedo preguntarles a ellas!! ¡Ya, seguro! No se lo cuentas a Buffy y se lo vas a contar a un grupo de desconocidas... ¡Arghhh! Si yo sólo quiero acostarme con Tara.

¡Estupendo! Ahora hablo como Anya...'

- ¡¡Willow!!

La pelirroja miró hacia arriba confundida y se encontró con tres cabezas que la observaban atentamente.

- Perdón, estaba...

- Pensando en sexo... - Anya terminó la frase por ella, muy segura de sí misma.

- No! Yo... ¡NO! Anya cómo... tú... yo... ¡No!

Anya le dio la espalda descaradamente y se colocó junto a su novio, sonriendo como si llevara razón. Buffy las observaba cada vez más impaciente, estaba nerviosa, solía pasarle cuando alguien - en especial una profesora en la que confías - intentaba matarla.

- Basta! Esto es serio! - gritó. El grupo se detuvo y la escuchó atentamente, no queriendo volver a molestarla.- Recoger vuestras cosas y no le digáis a nadie donde estáis. Xander, no saben nada de ti, ¿podemos dormir en tu habitación? Sólo hasta que sepamos que hay detrás de la Iniciativa.

Xander asintió nervioso. Buffy miró a los demás esperando su confirmación y el resto del grupo imitó el gesto de su nuevo anfitrión, ninguno de ellos atreviéndose a interrumpirla.

Willow se preguntaba si debía llamar a Tara y avisarle del nuevo peligro, pero después de pensarlo se dio cuenta de que no había manera de que relacionaran a la bruja con Buffy. Quizás mantenerla en secreto no era tan mala idea.

Después de lo del Bronze, la Iniciativa, Riley... el ambiente entre los scoobies estaba muy tenso. Buffy permanecía en silencio pensando en cientos de escenarios posibles que podían relacionar a su novio con la traición de la profesora Walsh.

Giles se movía nervioso por la habitación intentando concentrarse en la lectura de su libro, pero parecía imposible con Anya persiguiendo a Xander por todos lados preguntándole por qué sus amigos eran más importantes que sus orgasmos.

Willow volvió la vista hacia la pantalla del ordenador, donde se suponía que estaba buscando más información sobre del laboratorio 314. Sin embargo, todo lo qué se podía leer allí estaba más relacionado con experimentos con la anatomía femenina, que con monstruos y demonios.

- ¿Algo nuevo, Will? - Dijo Buffy asomándose por encima de su hombro.

Willow cerró de golpe el portátil y arrancó el enchufe de la pared con un violento tirón.

- No! No... - respiró hondo e intentó contestar de forma relajada. - Su sistema de seguridad parece imposible de romper.

No era del todo mentira, pero Willow se sintió por primera vez aliviada por que su módem de 56K no había permitido que las imágenes de la página acabaran de descargarse.

Giles suspiró. No tenía ni idea de cómo tratar con una organización militar. Ese no era su campo, podía enfrentarse a demonios, vampiros y profecías... pero estos eran humanos locos jugando con la ciencia. Les mandó descansar mientras se acomodaba en la silla que Xander le había improvisado como cama.

Willow, Anya y Buffy se metieron en la cama de Xander y vieron desaparecer a los dos chicos tras una cortina. La cama era grande, pero no lo suficiente para albergar a tres personas inquietas que no dejaban de darse patadas las unas a las otras. La calma llegó cuando Buffy alcanzó el sueño, una vez la cazadora se hubo dormido, Anya se calmó y siguió su ejemplo. Pero la pelirroja seguía con su mirada perdida en el techo.

'Tenía que haber llamado a Tara', pensaba. 'Seguro que ha intentado llamarme y no me encuentra. ¡Dios! ¿y si se piensa que no quiero volver a verla? ¡No! Eso no... claro que quiero volver a verla. Tengo que decírselo.' La pelirroja cerró los ojos y tomó una gran bocanada de aire intentando tranquilizarse. Imágenes de Tara durmiendo sobre ella, besándola, asaltaron su mente y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios antes de caer en un profundo sueño.


A la mañana siguiente, a la vuelta de clase, Tara fue directa a comprobar sus mensajes. Willow había dicho que la llamaría, pero se pasó todo el día anterior pegada al teléfono y la pelirroja no había dado señales de vida. Su mente pasó por mil estados diferentes, repitiéndose una y otra vez que todo iba a salir bien. Pero su desconfiado corazón le aseguraba que era demasiado bueno para ser cierto.

La luz del contestador parpadeaba. ¿Willow? Apretó el botón y respiró por primera vez en mucho tiempo al oír su voz. "Tara? Hola! Soy yo... Quiero decir, Willow! Sabía que estarías en clase pero tenía que intentarlo. Quería llamarte antes pero hemos tenido una especie de emergencia matutina... Siento no haberte llamado - su voz era casi un susurro-. Espero que no estés enfadada ni hayas pensado que no quiero volver a verte porque eso no podría ser MENOS cierto. Ayer nos quedamos sitiados en casa de Xander y tuvimos que pasar allí la noche. ¡Ha sido horrible! Anya estaba a mi lado dando patadas y... ¿Puedo ir a verte? Necesito pedirte un favor y... ejem, verte. ¡Y te puedo explicar cómo ronca Anya! Hace una cosa con la na... ¡BEEP!"

Tara sonrió al contestador. La incansable descarga de palabras de Willow había superado la capacidad de almacenamiento de la máquina. Tara sacó la cinta y la miró sorprendida, sin dejar de sonreír mientras escribía sobre ella y la guardaba en un cajón. Lo siguiente en su lista era llamar a Willow, pero un golpe en la puerta la detuvo.

Tara abrió la puerta con una gran sonrisa en la cara. Esa forma de llamar no volvería a sorprenderla nunca. Willow respondió a su sonrisa con otra aún mayor, y esperó en el centro de la habitación a que Tara cerrara la puerta.

En un momento, todo se volvió extraño, casi incómodo. Sin que ninguna de las dos supieran que decirse. Estaban solas por primera vez después de una larga noche de dudas, y todo lo que podían hacer era sonreírse, aún cuando Willow se moría por abrazar a la rubia. Sin embargo, le fallaron las fuerzas. Eran tantas las cosas que tenía planeado decirle que no sabía cómo empezar, era frustrante quedarse sin habla... Willow sonrió para sí, reconociendo que eso era exactamente lo que le pasaba cada vez que le gustaba un chico. ¿Y qué si esta vez no era un chico? Tara le sonreía con todo el cuerpo eso le empezaba a provocar cosquillas bajo la piel. ¿Cómo podía estar mal sentirse tan bien?

Willow decidió lanzarse a hablar de magia. Los hechizos siempre ayudaban a relajar la tensión entre ellas, y les proporcionaba una forma natural de comunicarse. Generalmente...

Cuando Willow terminó de proponerle el hechizo, el cuerpo de Tara estaba totalmente rígido. La miraba intentando disimular sus nervios, pero era prácticamente imposible. ¿Thespia? Cómo hacer hechizos para detectar demonios cuando ella mismo era uno. ¡No! Eso no podía estar pasando. No a ella. Ese era el motivo por el que había huido. No quería convertirse en un monstruo y someterse a su padre como había hecho su madre. Había ido a Sunnydale para encontrar un hechizo que detuviera al monstruo que llevaba dentro. Aun tenía tiempo para detenerlo, no podía dejar que Willow supiera lo que en realidad. Eso la haría huir, seguro. No podía dejar que eso pasara, no ahora que las cosas empezaban a ir tan bien.

El hechizo falló. Tara se encargó de que no funcionara, y aunque se repitió una y otra vez que era lo correcto, no podía evitar sentirse una persona horrible. La finalidad del conjuro era localizar a todos los demonios de Sunnydale, ¿qué cara hubiera puesto Willow al saber que uno de ellos estaba en esa misma habitación? Era cierto que Tara no se sentía malvada, pero jamás había oído hablar de un demonio bueno, quizás todavía no hubiera despertado. Si cuando lo hiciera, cuando la bestia que llevaba dentro tomara control sobre su cuerpo, ponía a Willow en peligro, se marcharía. No a su casa, pero lejos. Donde nadie pudiera salir herido.

Willow terminó de recoger las hierbas del suelo mientras Tara colocaba las piedras junto a sus otros utensilios de magia. Estaba de espaldas a la pelirroja, pero aún así sonreía a cada queja que ésta daba de Anya. Las historias de los scoobies parecían no tener fin.

- He estado pensando en ti.

Tara se volvió de golpe y se encontró con unos ojos verdes que la miraban algo asustados. No creyéndose con fuerzas para aguantar esa conversación de pie, Tara fue hacia la cama y se sentó frente a Willow, sin apartar la vista de ella.

- ¿Cosas buenas o malas?

¿De verdad quería saberlo? Willow empezó a pasear por la habitación, jugando con los bordes de su camisa y mirando a cualquier sitio excepto a sus ojos. Si Willow le decía ahora que todo había sido un error, Tara... ¡Dios! ¿Cómo se reacciona a eso?

- De todo...- susurró la pelirroja. Tara contuvo su respiración. - Nunca me había en... gustado una mujer. No así, no como me gustas tú.

Eso le dio motivos para volver a respirar a la rubia, aunque no impidió que se ruborizara. Sin embargo, Willow continuaba nerviosa. Totalmente perdida en frases sin sentido que pretendían excusar sus deseos hacia otra mujer. Hacia esa mujer. Tara.

- He intentado analizar mis sentimientos, ya sabes de forma racional. Como cuando se cae una manzana del árbol y piensas que es por la ley de la gravedad que la empuja hacia abajo... ¡Pero la parte racional de mi cerebro no funciona contigo! Sólo sé que siento algo. Demasiadas cosas juntas y la mayoría de ellas confusas. Pero no encuentro nada que me explique porque lo único que quiero es estar contigo. Y por qué cuando estoy contigo necesito besarte... ¡y no me gusta!

Tara dio un respingo en la cama, no muy segura de entender a donde quería llegar. Y francamente, se había perdido entre lo de las manzanas y la gravedad. No entendía como eso se relacionaba con que no le gustara besarla.

- ¡No! No es que no me guste besarte, porque, bueno, ¿tú te has besado? No, claro que no, eso sería muy raro... Y complicado. Pero yo si te he besado y es una sensación increíble. Lo haría contigo durante el resto de mi vida. ¡Besarte! Lo otro... ya sabes, puede que no esté preparada para eso. Y creo que sería mejor hablar del tema antes de llegar más lejos, pero no ahora, porque si no jamás conseguiré terminar lo que intento decirte... y hasta ahora, nunca había usado tantas palabras para decir algo tan simple. - Willow tuvo que tomar aire para continuar. Tara desde la cama, la miraba boquiabierta, con media sonrisa asomándose a sus labios.- Lo que quiero decir es que me gustas. No entiendo por qué, porque eres una... una Ella, y a mi jamás me había pasado algo así. Pero me gustas, y odio no poder explicar por qué de repente soy gay, y me asusta sentir algo así y no poder explicarlo!

- Sss... Willow - La voz de Tara era dulce, relajada, buscando tranquilizar a la pelirroja con su tono.- Yo también estoy asustada.

Tara se detuvo, no sabiendo que más decir, o si podría decir algo más antes de que su nerviosismo se hiciera presente y no consiguiera completar otra frase. Willow se sentó junto a ella, esperando una respuesta. Pero eso era todo lo que Tara tenía que decir.

- ¡¡Y ya está!! - gritó Willow, fingiendo estar ofendida. - Por lo menos podrías decirme que todo va a salir bien.

Willow se dejó caer de espaldas en la cama con una profundo gruñido, aunque sin evitar que una sonrisa se asentara en su boca. La rubia la siguió con la mirada y esperó a que abriera los ojos antes de dejar caer sus labios contra los de la pelirroja suavemente. Después de eso, ¿qué podría salir mal?, pensó Willow.

- Creo que yo no conozco tantas palabras.- susurró Tara.

Sus labios se separaron sólo los justo para formar la frase, acariciándose con cada sílaba y volviendo a unirse a los otros con mayor pasión que la vez anterior. Cuando el oxigeno comenzó a sentirse necesario, ambas se separaron. Aunque Willow continuó mordiendo el labio de la rubia, no queriendo perder el contacto.

- Yo puedo enseñarte.- contestó, acariciando con la lengua la zona que antes había maltratado con sus dientes.- Te enseñaré todo lo que quieras.

Tara se separó, buscando mantener una distancia razonable desde la que mirar a la pelirroja. Arqueó las cejas y con media sonrisa dibujo en su rostro un gesto descaradamente sexy.

- ¡Bruja!

La carcajada de Tara quedó ahogada entre los labios de la pelirroja. Un fuerte abrazo sujetaba a Tara contra el cuerpo de Willow evitando que pudiera alejarse. No es que la rubia quisiera hacerlo, de todos modos. Los besos dejaron de ser castos, si es que alguna vez lo habían sido. Sus bocas se unían casi con violencia, dejando escapar su miedo con cada roce de sus labios, al mismo tiempo que aumentaba la pasión entre sus cuerpos.

Tara estaba totalmente inclinada sobre el cuerpo de Willow, buscando apoyo en la cama para no dejar caer su peso sobre la otra. La pelirroja mantenía sus manos sobre la espalda de Tara, reconociendo la zona y jugando con el borde de la camisa para buscar contacto directo con la piel. Cuando Willow rozó con las uñas en la cadera de la rubia, Tara rompió el beso. Su cabeza cayó sobre el hombro de Willow, con la respiración agitada, incapaz de concentrar en otra cosa que en el tacto de las manos de Willow sobre su espalda.

El movimiento de la mano se detuvo en cuanto Willow sintió el roce de los labios de Tara sobre su cuello. La pelirroja se quedó inmóvil, aflojando la fuerza del abrazo incluso. Tara recorrió con la lengua el camino hacia su oído y allí susurró "no pares". Un escalofrío recorrió el cuerpo de Willow, y sin dudarlo introdujo su brazo bajo la camiseta, acariciando desde los hombros hasta la cintura con su dedos.

Todo lo que Willow quería en ese momento era besarla, pero los labios de Tara estaban concentrados en otra tarea. Willow intentó alcanzarlos, pero su intento se quedó frustrado y sus propios labios fueron a caer sobre la garganta de la rubia. La piel era suave, y sabía a vainilla y crema hidratante. Willow no recordaba haber besado nada parecido. Queriendo disfrutar del sabor al máximo, Willow deslizó su lengua hasta que la ropa se cruzó en su camino y volvió a subir hacia la barbilla. Tara arqueó la espalda para facilitarle el acceso. Al hacerlo, aumentó la presión de su cadera sobre cierta zona sensible de la pelirroja, quien dejó escapar un agudo gemido desde el fondo de su garganta sin apenas pensarlo.

Al oír su propia voz, Willow se asustó y se detuvo, intentando recuperar un poco de aire para sus pulmones. Tara aumentó la distancia entre ellas, procurando no volver a provocar ninguna otra reacción embarazosa, no porque no quisiera, sino más bien porque en el fondo, todavía esperaba el momento en que Willow se arrepintiera y saliera huyendo. Besó a la pelirroja en la frente y se dejó caer de espaldas a su lado.

Las dos brujas se quedaron tendidas en la cama, procurando tranquilizar su respiración. Sin embargo, esto no duró demasiado. Willow sentía la falta de contacto, y no le gustaba en absoluto esa sensación. Rodó sobre sí, Tara la recibió con un abrazo que rodeó por la cintura a Willow. La pelirroja dejó descansar su cabeza sobre el pecho, Tara al mirarla, sólo pudo ver una cascada de pelo rojo extendiéndose sobre su hombro. Inconscientemente empezó a acariciarlo, sonriendo al notar como el cuerpo de Willow se relajaba con el contacto.

No se sabe cuanto tiempo estuvieron así tumbadas. Moverse era casi pecado para ambas. Tara tenía concentrados todos sus sentimientos en los dedos que acariciaban aquella melena. Sin embargo, la falta de palabras ponía nerviosa a Willow. La pelirroja no estaba acostumbrada al silencio, no sabía expresar sus sentimientos de una forma tan callada. Tenía que hablar, tenía miedo de que si no los decía en voz alta, Tara no se creyera que eso fuera real. Que ella misma no se lo creyera. Pero el movimiento de Tara era tan apacible, tan tierno, parecía como si ninguna palabra pudiera significar nada en ese momento. Como si con el roce de sus dedos, Tara le dijera que ya tendrían tiempo para charlas, cuando estuvieran preparadas para expresarse, lo harían. No ahora. En ese momento lo único que en realidad tenía importancia era que estaban juntas.

Pero ni siquiera eso hizo callar a Willow.

- Avísame cuando te está aplastando.

La voz sólo era un susurro nervioso, aunque en su cabeza, Willow había pretendido que sonara como un comentario divertido. Quiso continuar, tenía que decirle a Tara lo segura que se sentía entre sus brazos, pero la rubia tenía sus propios planes, y estos no incluían conversaciones profundas. Reforzando el abrazo, Tara atrajo el cuerpo de Willow hasta que lo tuvo totalmente extendido contra el suyo. La pelirroja apenas pesaba, y si lo hacía no tenía importancia, porque todo lo que Tara podía sentir en ese momento era cada parte de cuerpo de Willow acoplándose con el suyo, como si estuvieran hechos para formar uno solo.

- Ahora...- susurró Tara. Su tono era más bajo de lo normal, completamente sexual. Y esa sonrisa no podía ser humana. - Pero no te muevas.

Willow escondió una carcajada en el pecho de Tara. ¿Moverse? ¡Seguro! Las piernas de Tara se perdían entre la suyas sin rastro de decencia, el calor del cuerpo de Tara entraba por cada uno de sus poros, haciéndole desear que su ropa se disolviera para poder tumbarse sobre su piel. Willow mantenía la cabeza hundida sobre su pecho. 'Sería tan fácil besarlo' , pensó Willow.

Willow sintió como la rubia se estremecía bajo su cuerpo. A pesar de que sus labios cayeron sobre la tela, Tara sintió un escalofrío al notar la presión sobre su seno. Su corazón amenazaba con escapar del pecho, y tuvo que utilizar toda su fuerza de voluntad para mantenerse en su sitio y no forzar a Willow contra su cuerpo de nuevo.

- Lo siento- murmuró Willow al sentir temblar el cuerpo de Tara.

Tara guió la cabeza de Willow hasta que sus labios volvieron a encontrarse. A pesar de mantener una lucha interna para no arrancarle la ropa, el beso fue suave. Totalmente dulce, convirtiendo toda esa pasión que fluía entre ellas en cariño... puede que en algo más. Willow se separó despacio, sonriendo.

- Debería irme...- susurró- Tenemos que buscar una alternativa para encontrar a Adam.

Tara fruncía el ceño, aunque una parte de ella le decía que era mejor así. Media hora más con la pelirroja sonriendo de aquella manera, y perdería la poca fuerza de voluntad que le quedaba. Tenía que dejar que se marchara por el bien de las dos.

- Voy a decirles que el hechizo no ha funcionado.- continuaba Willow
- C-crees que s-se enfadarán.- Tartamudeó Tara.

La idea de que Willow pudiera tener problemas con sus amigos por algo que había sido culpa suya no le hacía sentirse la mejor persona del mundo. Todo hubiera salido bien, Willow tenía mucho poder, y con un poco de tiempo aprendería a focalizarlo y no la necesitaría para esa clase de hechizos. Invocar a una diosa necesitaba concentración, además de poder. Tara podía haberla ayudado con eso, pero no podía arriesgarse a perderla.

- ¿Enfadarse? Los últimos hechizos que he hecho han sido un auténtico desastre.- Dijo Willow, a punto de entrar en uno de sus ataques de verborrea por el tartamudeo de la rubia. ¿qué sería lo que le preocupaba? - Universos paralelos, vigilantes ciegos... creo que se alegrarán de que simplemente no haya resultado. ¿Te conté lo de Buffy y Spike? No sé qué hubiera pasado si tardo un poco más en deshacer el hechizo, probablemente estarían casados y ahora Buffy me odiaría y ... ¿lo estoy haciendo otra vez verdad?

Tara estaba sentada en el borde de la cama con la mirada perdida en Willow.

- Me encantan las historias de los Scoobies

La pelirroja se acuclilló frente a ella, manteniéndose en las rodillas de Tara para no perder el equilibrio.

- Algún día tendrás que ser tú la que cuente historias.

Tara sonreía abiertamente, acariciando la mejilla de Willow con la palma de su mano.

- Yo no sé hacerlas divertidas, mis historias son como mucho... raras.
- Ok! Ahora quiero oír una Tarahistoria.

Willow cerró los ojos y se dejó acariciar por Tara, quien continuaba sonriendo.

- Algún día... - contestó Tara, feliz de tener a alguien a quien contárselas.

Willow intentó ponerle morritos, pero se le escapó una carcajada. Se levantó antes de tener un calambre, y le dio a Tara un último beso de despedida. Uno cálido y húmedo que la dejaría pensando en ella durante el resto del día.

- Me voy a cazar tipos malos. - dijo separándose sin ganas.
- Ten cuidado.

Ahora fue Willow quien le acariciaba la mejilla para tranquilizarla

- Sabes... La caza es casi metafórico, yo investigo, busco, y grito si veo algún demonio. Ya sabes, cazavampiros y todo eso... lo de la caza le corresponde a Buffy por definición. Xander y yo nos ocupamos de la parte no peligrosa. Aunque no siempre, porque una vez, en el instituto, archivando la nueva colección de libros de Giles, uno de los demonios se metió en el ordenador y quiso convertirme en su cybernovia o algo, y yo... bueno, eso es otra historia.