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Título: Nether Realms

Autor: Cordy

Edad: NC-18

Feedback: Dime siempre lo que piensas

Distribución: Este fanfic pertenece a Magia en el Campus, si quieres utilizarlo en tu página hazlo mediante un link.

Sumario: Contiene un punto de vista diferente sobre el capítulo, basado exclusivamente en Willow y Tara.

Nota: Esta historia está basada en una escena perdida de Who Are You, los personajes, nombres, etc... pertenecen a Joss Whedon y sus productores, lo único que he hecho es cogerlos prestados un ratito.

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Willow seguía tumbada sobre los cojines. Durante más de media hora su cuerpo había permanecido inconsciente, mientras se alejaba en busca de la energía de Buffy y descubría por qué de repente había decidido abandonar a la cazavampiros y dar una vuelta por los Nether Realms.

Tara no se había movido de su lado durante todo el proceso y no sólo porque estuviera haciendo de enlace con el mundo real, sino porque el corazón le dolía si se alejaba de ella. Con paciencia esperó a su lado, manteniendo la concentración para que la pelirroja no se alejara demasiado del plano físico, secándole el sudor de la frente y observando que su respiración no cesara.

Un par de minutos después el cuerpo tendido empezó a agitarse con convulsiones, su respiración se aceleró en exceso, cómo si la vuelta a la realidad la estuviera dejando sin oxígeno. Tara colocó sus manos sobre el pecho de Willow y susurró unas frases en latín esperando que así el viaje de regreso se hiciera más suave. Momentos después acabaron las convulsiones. Willow volvió a descansar sobre los cojines y su mente comenzó a despertar. No sabía cómo había vuelto de aquella otra realidad, ni lo que allí había visto. Todo lo qué podía sentir era el pulso acelerado, la respiración entrecortada y un escalofrío en el estómago. Al abrir los ojos no era consciente de donde estaba. Poco a poco fue desapareciendo esa neblina que la mantenía semiinconsciente y supo que el calor que sentía provenía del cuerpo de Tara. Estaba inclinada sobre ella, acariciando sus mejillas y limpiando el sudor de su frente.

- Bienvenida - susurró Tara cerca de su oído justo antes de dejar caer un beso en la mejilla de la pelirroja. - Te he echado de menos.

Willow sonrió y volvió a cerrar los ojos intentando centrar todos sus sentidos en un mismo plano físico.

- ¿Cómo te encuentras?

- Estoy ... extraña.- contestó Willow.

Las palabras parecían luchar por quedarse dentro de ella. Su cuerpo estaba agotado, pero sus sentidos se encontraba especialmente activos. Algo no cuadraba en absoluto y la hacía sentirse incomoda con su cuerpo.

- Tu cuerpo está cansado por el viaje. - Explicó Tara dulcemente, sin levantar el tono de voz. - Tu energía le ha abandonado durante unos cuarenta minutos y ahora necesita descansar. Ha sido intenso.

Dicho esto, empujó el cuerpo de Willow contra los cojines frustrando su intento de incorporarse. Willow mantuvo sus ojos abiertos, luchando por recuperar las fuerzas para responder a los deseos de sus sentidos que hacían que cada fibra de su cuerpo gritara el nombre de la rubia. Levanto un brazo débilmente y capturó la mejilla de Tara, quien en seguida se inclinó para facilitar el trabajo. La mano se deslizó desde la mejilla hasta el pecho y allí capturó uno de los senos, apretándolo suavemente contra su palma.

- Intenso... - repitió, sin apartar los ojos de Tara.

Tara sonrió, pero le apartó la mano, besándola y dejándola de nuevo junto a su cuerpo.

- Necesitas descansar, cariño. Recuperar las fuerzas.

Willow consiguió sentarse con las piernas cruzadas frente a Tara antes de que ésta pudiera hacer nada para evitarlo. Tara le devolvió la mirada con un reproche mientras uno de sus brazos la sostenía por la cintura por si volvía a caer inconsciente.

- Estoy bien, Tara.- susurró contra sus labios antes de besarla.- Mi mente está un poco confusa y necesito hacerte el amor, pero a parte de eso, estoy bien.

Tara dejó escapar una carcajada y la abrazó. Willow pensó que ese abrazo era la respuesta a su pregunta y comenzó a besar su cuello, pero sus besos eran torpes. Su cuerpo estaba tan débil que sus labios apenan alcanzaban a acariciar la piel. Eso hizo reír a Tara más fuerte, se deshizo del abrazo y atrajo los labios hacia su boca dónde le mostró lo que un cuerpo despierto era capaz de hacer.

El beso dejó a Willow casi sin sentido, y sólo con fuerzas para volver a dejarse caer sobre los cojines y suspirar.

- Toda tu energía está excitada por el hechizo, pero físicamente estás agotada, cielo. Te recuperarás con un par de horas de sueño.

Willow asintió con la cabeza, pero no evitó que se le escapara un agudo gemido de frustración. Tara volvió a besarla y se puso en pie, inclinándose hacia el cuerpo de Willow con los brazos extendidos.

- Ven aquí...- susurró mientras la levantaba en brazos.

Willow se agarró a su cuello y se dejó llevar, demasiado cansada para sorprenderse por la repentina fuerza de Tara. Aunque en realidad, la destreza de Tara para levantar cuerpos inertes del suelo no era en absoluto repentina, sino años de experiencia sujetando a un padre y hermano borrachos.

Willow se dejó acunar entre los brazos de Tara, con la cabeza descansando sobre el hombro y sus labios siendo acariciados por mechones rubios.

- Te deseo, Tara. - susurró sin abrir los ojos.- Vamos a la cama...

Tara dejó a Willow sobre la cama con delicadeza y se sentó junto a ella colocándole la almohada y quitándole los mechones que le caían salvajes sobre la cara.

- Hagamos un trato.- Dijo mientras le desataba los cordones de las zapatillas.- Si después de una siesta todavía quieres... m-me d-deseas... - Willow asintió mientras Tara le quitaba la falda, las braguitas amarillas de Hello Kitty hicieron sonreír a Tara.- Si cuando se te pasen los efectos del hechizo t-todavía quieres acostarte conmigo, te retendré en esta cama hasta que me pidas por favor que deje de amarte.

Willow sonreía, su cuerpo a punto de rendirse al sueño, pero con fuerzas suficientes para preguntar algo más:

- ¿Lo prometes? - Tara asintió y dejó caer un suave beso sobre su frente.- Porque ya sabes que dejar de desearte sería imposible y completamente estúpido por mi parte.

Willow termino su frase con un profundo suspiro y se acomodó en una posición más confortable para dormir.

Tara sonrió y la cubrió con la colcha, esperando que en realidad no fueran sólo síntomas del hechizo lo que la otra sentía, porque el efecto era el mismo para la persona que hacía de enlace y su cuerpo no estaba en absoluto cansado. Seguro que un par de horas aguantando su propio deseo por Willow cambiaba eso muy pronto.

- Buffy es Faith...- susurró Willow entre bostezos.

Tara se acercó para que no tuviera que levantar la voz y la incitó a que lo repitiera.

- Faith tiene su cuerpo... Buffy tiene el suyo... intercambiados...

- Sss, cielo, descansa. Sé cómo arreglarlo.

- ¿Primero descanso, luego sexo? - preguntó recuperando su postura.

Tara rió de nuevo, y la besó en la frente, dejando sus labios allí un poco más tiempo del necesario. "Oh, sí!" , pensó.

Tara no volvió saber nada más de la pelirroja en casi dos horas. La pobre bruja estaba exhausta y de ninguna manera fue capaz de renunciar al sueño una vez en la cama. Tara se había acomodado en el escritorio, con un par de velas encendidas rompiendo la oscuridad de la habitación sólo lo justo para permitirle leer sin molestar a su novia. De vez en cuando miraba sobre sus hombros para comprobar que Willow seguía dormida en su cama, y a veces se dejaba llevar y se imaginaba despertándola con caricias, mientras le ofrecía lo prometido.

Sobre el escritorio había tres libros, cada cual más antiguo y todos tan parecidos entre sí que Tara no recordaba en cuál de ellos había leído el hechizo que les ayudaría a crear el catra. Dos de ellos habían quedado desechados y descansaban cerrados a su derecha, mientras el tercero se abría obstinado a divulgar sus secretos. Pero Tara continuó página por página hasta que dio con la adecuada. La ilusión fue tal de dejó escapar un suspiro de victoria al tiempo que se levantaba de la silla de golpe, haciendo que ésta rebotara en el suelo.

Al girarse para comprobar que Willow no se había inmutado, la encontró frotándose los ojos con el dorso de la mano y bostezando. Se acercó hacia ella con el libro en la mano y se sentó en el borde de la cama.

- ¿Qué hora es? - preguntó Willow somnolienta.

- Casi las cuatro - contestó Tara mientras le acariciaba el pelo y se lo apartaba de la cara.

- ¿Las cuatro? Uhm.... ven a la cama. - la pelirroja mostró una mueca de disgusto sin llegar a abrir los ojos y se echó hacia el otro lado, dejando espacio libre a Tara.

Tara se sentó en el hueco de la cama ofrecido, se quito los zapatos y subió los pies, pero se quedó sentada leyendo el libro de su regazo a través de la espesa oscuridad.

- ¿Tara?

- Si, cariño...- contestó ausente la bruja.

- ¿Por qué no estás tumbada a mi lado?

Tara sonrió y cogió la mano de Willow entrelazando los dedos y llevándoselos a los labios para besarlos.

- He encontrado el hechizo, ahora sólo queda conjurar un catra.

Willow volvió a bostezar, esta vez incorporándose en la cama y frotándose los ojos mientras encendía la luz de la mesilla de noche.

- Ok, ok... ya estoy despierta... ¿un qué?

- Un catra es como un, no sé, organizador de energías. Detecta la energía y busca el orden natural con la persona que la posee, uhm, si ese orden no existe o esta roto, el catra lo arreglará o expulsará la energía de ese cuerpo.

Willow no parecía estar muy concentrada. Su cuerpo aún tenía quejas, aunque al menos ahora se encontraba algo más calmado. Aún así le costaba seguir las explicaciones de la rubia, quien enumeraba los ingredientes comprobando que tuvieran de todo lo necesario. Tara se dio cuenta de que la otra bruja no estaba del todo recuperada y le dijo:

- P-puedo hacerlo yo s-sola, esto uhm... es bastante simple. Tú sigue descansando.

Willow cabeceó y apretó la mano de Tara sonriendo. La rubia la miraba preocupada, temiendo que otro hechizo más fuera demasiado para ella, pero Willow se encontraba ya mucho mejor y quiso demostrárselo. Apartó el libro de su regazo, dejándolo al otro lado de la cama y le dejó caer un beso suave en la mejilla mientras se sentaba sobre sus piernas. Con la pelirroja totalmente encima de ella, Tara se olvidó de todo y se dejó llevar.

- Tenías razón... Necesitaba descansar - dijo Willow mientras besaba el cuello de Tara con labios mucho más seguros que antes.- Quiero lo prometido...

Unas manos ágiles capturaron la cabeza pelirroja y la condujeron hacia una boca que se moría por entregarlo todo. Ambas se besaron violentamente, intentando conquistar territorio en la boca de la otra. Tara dobló sus rodillas un poco y el cuerpo de Willow cayó sobre su abdomen, separando distancias inútiles. Willow rodeaba su cuello con los brazos para mantener el equilibrio, las manos de la otra habían desaparecido hacía rato bajo la camiseta y acariciaban la espalda como si su vida dependiera de ello.

Cuando Willow apartó la cabeza para coger oxigeno, se encontró con Tara sonriéndole con todo el rostro.

- Te has aprovechado de mí mientras dormía.

Tara negó con la cabeza, sin dejar de sonreír y se inclino para recuperar sus labios, pero Willow apartó la cabeza con una sonrisa peligrosa.

- Siiií... lo has hecho.- Ronroneó contra el cuello de la rubia. - Has aprovechado que dormía para desnudarme.

- Si hubiera sabido que me encontraría con esta gatita - dijo acariciando el dibujo de Hello Kitty - lo hubiera intentado mucho antes...

Willow se sonrojó, pero eso no evitó que echara las caderas hacia delante buscando mayor contacto, pero la mano de Tara ya había desaparecido.

- ¿Sabes? No es justo que tu puedas ver mi ropa interior y yo siga aquí imaginándome la tuya.

Con eso Willow intentó levantarse para deshacerse de la falda de Tara, pero todo lo que consiguió fue que la rubia apretara su abrazo y murmurara contra su oído.

- ¿Qué te hace pensar que llevo?

Willow se separó con los ojos completamente abiertos y se quedó mirando perpleja a la otra bruja, que sonreía abiertamente a pesar del rubor de sus mejillas.

- Eso es algo que tengo que comprobar... - susurró Willow, alcanzando con las manos la cintura de la falda - ... ahora mismo.

La sonrisa de Tara se convirtió en una de esas profundas carcajadas y se inclinó para besar a Willow, deteniendo las manos de la pelirroja donde estaban. El beso fue corto y delicado, apenas un roce, justo después Tara colocó las manos sobre la cadera de Willow y la separó de su cuerpo.

- Tara? ¿Qué ocurre?

- Tenemos un hechizo que hacer...- Willow la miraba confundida - Buffy.- concluyó la rubia como si eso lo explicara todo.

La verdad es que Willow no necesitaba muchas más pistas para saber de lo que estaba hablando, pero aún así le vino un extraño pensamiento a la cabeza. Se acomodó junto a Tara en la cama y la miró a los ojos intentando averiguar la respuesta a una pregunta que no sabía si hacer. Al cabo de un rato, Tara ladeó la cabeza como pidiendo explicaciones de lo que pasaba por la mente de la otra.

- ¿Has estado alguna vez con alguien?...- Tara frunció el ceño, no muy segura de qué responder a eso.- Intimamente, ya sabes...

Willow terminó la frase arqueando las cejas, como si intentara expresar con gestos palabras que le resultaban demasiado incómodas para pronunciar. Tara sonreía frente a ella y negaba con la cabeza muy segura de si misma y nada avergonzada.

- No tienes que contestar si no quieres. La pregunta es bastante personal y estás en tu derecho de no querer hablarlo conmigo, es solo... me preguntaba si quizás vamos demasiado deprisa. Puede que necesites más tiempo. Y si es eso, lo comprendo perfectamente porque ... bueno, yo tampoco he estado nunca con una mujer... íntimamente, y no sé si, bueno, sabré. Y no es que no esté segura, que sí lo estoy. Mucho más que segura, segurísima, soy Miss Segura ahora mismo. ¿Tú?

- Willow, estoy segura. Quiero hacerte el amor y quiero que cuando ocurra no haya nada más, ni catras ni cazadoras malvadas que nos interrumpan... ni... n-ni energías extras que te lleven a hacer algo que no quieres.

Willow fue a hablar, pero una mano firme se colocó contra sus labios.

- Quiero hacerte el amor y saber que nunca otra persona me ha tocado como lo harás tú. Y cuando arreglemos lo de Buffy y volvamos a esta habitación, te demostraré lo segura que estoy.

Tara separó la mano y en su lugar colocó sus labios, dejando que una lengua atrevida presionara contra su boca hasta que Willow se rindió y le dejó acceso abriendo sus labios. La lengua entró sin pudor y acarició cada rincón que encontró en su camino, hasta que volvió a su refugió para que los dientes pudieran capturar los labios de la pelirroja. En ese momento, Willow se separó violentamente y se levantó dirigiéndose hacia la puerta.

- ¿W-Will..? - gimió Tara.

- Buffy, ahora. La despertaremos y le diremos a Faith que se vaya a buscar su cuerpo… ¡¡Vamos!!

Willow había vuelto a la cama y estiraba del brazo de Tara para llevarla con ella a por Buffy. Tara se levantó despacio de la cama.

- Nos hace falta el catra.

Willow chocó la palma de su mano contra su frente, castigándose por el despiste mientras se ponía colorada, y fue a ayudar a Tara a preparar los ingredientes. Mientras la rubia colocaba cuidadosamente las piedras en el suelo se quedó mirando a Willow. La pelirroja estaba junto al escritorio leyendo los entresijos del conjuro. La camisa roja le caía por encima de la cintura y dejaba al descubierto un precioso trasero cubierto por algodón amarillo. Dos piernas delgadas y desnudas completaban el camino hacia sus pies, donde los dedos tambolireaban nerviosos contra el suelo mientras leía.

- ¿De verdad ibas a salir en ropa interior? - Dijo Tara, llamando la atención de Willow.

La pelirroja se volvió y se encontró con dos profundos lagos azules perdidos en sus braguitas. Willow sonrió para si y fue a sentarse junto a la rubia en el suelo.

- Tengo el sujetador a juego... - eso consiguió dejar a Tara boquiabierta.- ¿Comenzamos?

- ¡Oh, sí!

El catra no fue difícil de conjurar, pero ambas habían agotado mucho de su poder con el hechizo anterior y les costó dos intentos conseguir que este funcionara. Para cuando obtuvieron la piedra brillante que devolvería todo a la normalidad, ya había amanecido y las brujas a penas tuvieron tiempo de una ducha rápida. Por separado. Cuando Willow volvió a la habitación envuelta en el albornoz de Tara, la rubia le había preparado un cambio de ropa con lo más pequeño de su armario.

- Uhm, Will... P-podrías dejar algo de r-ropa aquí.- Willow la miraba de reojo, con una mueca de sospecha en la cara que no tardó en convertirse en una enorme sonrisa.

- ¿Por si se nos hace tarde haciendo hechizos o algo y me tengo que quedar a dormir?

Tara se acercó a ella y jugó con el cinturón del albornoz mientras le susurraba al oído.

- Por si me da por arrancarte la ropa a tiras cuando entres por la puerta.

Su voz era un ronroneo profundo que se le metió a Willow en los huesos, provocándole carne de gallina y un escalofrío. Tara mordió su oreja antes de alejarse y mirar sonriente a Willow, quien seguía respirando agitadamente con los ojos cerrados. Cuando Willow abrió los ojos vio a Tara salir por la puerta con el albornoz y la bolsa de aseo en la mano. Willow se quedó de pie y desnuda en el centro de la habitación, preguntándose cuantas horas más aguantaría ese juego.

La ducha de Tara fue lenta y fría. Imágenes del cuerpo de Willow le asaltaban mientras el agua resbalaba por el suyo propio. Empezaba a creer que no había sido una buena idea tentar así a la pelirroja cuando ella no era capaz de controlar sus propios instintos. Decidió vestirse allí mismo, dando el mayor tiempo posible a Willow para no volver y encontrarse con un escenario parecido al que había dejado. No creía que pudiera salir de la habitación si Willow continuaba sin ropa.

Afortunadamente, Willow pensaba algo parecido y ambas acordaron salir lo más rápido posible de la habitación antes de que Buffy quedara olvidada. Toda esa mañana fue de lo más extraña, presentar a Tara ante Faith que era Buffy y a Giles que era... bueno, Giles. No era como lo tenía preparado y todo quedó en "una amiga del grupo Wicca". En realidad, la situación no era como para ponerse a hablar de sus cambios y demás, y pensándolo bien, era mucho mejor esperar a tener un nombre para lo que sentía por Tara antes de decirlo en voz alta a sus amigos.

Durante toda la mañana se contuvo las ganas de cogerla de la mano y besarla cada vez que respondía nerviosa algunas de las preguntas sobre magia que Giles le hacía. Después de comer, Buffy decidió dejarles e ir a explicarle a Riley todo lo que había pasado. Willow, Tara y Giles continuaron hablando un poco más sobre su viaje a los Nether Realms. Willow observó como Tara se esforzaba por ocultar sus bostezos y decidió dejarlo por ese día.

- Sabe Giles, a penas hemos dormido con todo eso del hechizo y no nos vendría mal descansar un poco.

Con eso, Willow se levantó y tendió una mano a Tara para que la siguiera.

- Por supuesto.- Dijo Giles, quitándose las gafas y limpiándolas con su pañuelo. - Siento haberos mantenido aquí tanto tiempo. Ese hechizo que habéis hecho es realmente interesante y me gustaría conocer más detalles... después de que hayáis descansado, naturalmente .

- Si quiere puedo mostrarle el libro donde lo encontré, Sr. Giles. - dijo Tara con una dulce sonrisa.

- Eso sería... excelente, Tara. Excelente.

Tara sonrió de nuevo y dejó que Willow la sacara del apartamento. Una vez Giles hubo cerrado la puerta tras ellas, Willow se inclinó y besó a Tara en los labios. Tara la miró confundida preguntándose a qué venía ese beso.

- Bienvenida a los scoobies. - dijo Willow.

Caminaron de la mano hasta los dormitorios, y se separaron al llegar a Stevenson.

- Voy a coger algo de ropa y a comprobar que Buffy pasará la noche con Riley.- Dijo Willow.

Tara asintió y dejó que se fuera, prometiéndole dejar la puerta abierta.

Cuando Willow llegó a su habitación se encontró con que no había rastro de Buffy. Supuso que ya estaría con Riley disfrutando de su recuperado cuerpo, y le escribió una nota. Una nota en la que por primera vez no había mentiras, dónde decía que iba a pasar la noche con Tara, no en la biblioteca o en el laboratorio. Por supuesto no daba detalles de lo que tenía planeado, pero eso era principalmente porque ella misma se ruborizaba al pensarlo y no quería incomodar a su amiga con detalles sobre su vida sexual.

Willow cogió su mochila y fue hacia Tara. Se encontró con la puerta abierta, como la rubia había prometido, así que entró sin llamar. Dentro la mujer más hermosa del mundo estaba tumbada sobre la cama profundamente dormida. Willow cerró al puerta tras de si sin hacer ruido y dejó su mochila junto a la cama. Tara no había dormido en toda la noche, no había descansado buscando la manera de ayudar a alguien a quien no conocía. Willow le acarició el pelo y se tumbó a su lado, en cuanto se acomodó, Tara giró sobre ella y se abrazó a su cuerpo apoyando la cabeza en su hombro.

- Willow...- susurró desde algún lugar de su sueño.

Willow continuó acariciándole el pelo con suavidad, hasta que ella misma comenzó a quedarse dormida imaginando la mejor manera de amar a Tara.